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domingo

Es que hace frío.

Para ir en bici al trabajo, al cine o a cenar con este frío, unos consejos. Muy pocos y muy básicos.

Las extremidades. Reciben menos riego que el tronco y están más expuestas, para el torso es mejor una ropa que corte el viento que una que nos abrigue tanto que termine sofocándonos. Al hacer ejercicio sentirás menos frío. Esto es así.

El cuello. No mola que el viento frío nos corte en el pecho o en el cuello. Los románticos prefieren los periódicos, pero hay muchas más opciones: bragas, bufandas...

Las manos. Ponte guantes.

Los ojos. Nunca pretendemos exagerar con estas cosas, pero ¿no os resulta incómodo el viento frío contra los ojos? Te lloran y lo malo que tiene la bici es que tienes que tenerlos abiertos casi todo el trayecto. Unas gafas de sol no están de más y si falta luz, unas sin tintar.

Ah, y mejor abrigarse en plan cebolla, con varias capas de prendas finas que un tabardo gordo.

Es un post muy corto porque no hay mucho más que añadir. Montar en bici calienta el cuerpo y libera endorfinas y durante el invierno, con la falta de luz, siempre se agradece ese extra de alegría.

Ya está. ¿Qué más vamos a decir nosotros que no haya dicho ya el de la bici?



martes

Es que llueve.

Ya hemos visto que con calor es posible llegar sin sudar a un sitio. Con lluvia es imposible no llegar mojado.


¿Por qué podemos dejar la bici en casa cuando miramos por la ventana y parece que va a llover?


-Por eso, porque moja. Para evitarlo, lo mejor es un poncho impermeable porque permite libertad de movimientos, cubre más espacio que un chubasquero y, muy importante, deja suficiente espacio para ventilación: siempre es una mala idea refugiarse de la lluvia metiéndose en una sauna. Los ponchos son la solución que sueles ver en esos sitios donde llueve mucho y la gente usa mucho la bici. Además, una vez usados ocupan poco espacio .

Hablando de espacio; suponiendo que usas la bici para ir a trabajar, etc... y llevas en ella tus libros, tu portátil y demás, también debes protegerlos (el portátil incluso más que los hombros) por lo que debes tener una capa para tus alforjas o para tu cesta o bien utilizar alguna de esas alforjas estancas que también usan mucho en esos sitios donde la gente va mucho en bici aunque llueva tanto.


-Porque resbala. Todo consiste en ir más despacio que cuando no llueve y evitar frenar en las partes pintadas de algunos pasos de cebra. Aumentar la distancia de seguridad, porque los frenazos bruscos con lluvia aumentan la posibilidad de caída. Las cubiertas sin dibujo son mejores para circular por asfalto pero no por asfalto mojado.


-Porque salpica. Normalmente, los coches salpican más cuando estás en la acera. Tus ruedas sí salpican pero para eso están los guardabarros.

Atención, hipsters: En las fixies o las Campagnolo de 1972, el guardabarros puede arruinar el conjunto.


Más cosas, si la bici se ha mojado mucho no está de más engrasarla un poco. Ah, y circula con luces, mejor.


Ir en bici bajo un chaparrón de proporciones bíblicas no mola, pero ir en bici bajo un lluvia de ligera a normal, sí. El tráfico es más lento y los coches van más despacio que las bicis. No les pites. Ellos nunca lo harían.

jueves

Es que hay cuestas.

Hoy podría ser el primer día en que fueras en bici al trabajo, pero es cuesta arriba.

Claro, Amsterdam y Copenhague tienen truco: Son planas. Como Berlin, Londres y tantas ciudades bike-friendly.

Los españoles también somos campeones en fundar ciudades donde más cuestas había. En las que no hay (Sevilla) hay bicis, y en las que sí (Cuenca) no ves ni una.


¿Así que podemos afirmar que si hay cuestas no hay bicis? No. Siempre nos quedará San Francisco. Donde se editan mapas en los que se indican el grado de pendiente de las calles para poder planear las rutas con antelación y no encontrarte con Jones St. en los morros. O donde los medios de transporte facilitan medios para colocar las bicis y así combinar perfectamente bicis y transporte público.


Probablemente no podremos contar con que la política nos ayude, así que ahí van algunas soluciones alternativas:


Una. Conocer tu ciudad, o planificar las rutas habituales a través de herramientas tan útiles como Google Maps, en donde podremos buscar vías alternativas con menos cuestas para llegar al mismo sitio. Podría ser perfecto pero por ahora está bien.


Dos. Si vives en una ciudad en la que no te vas a librar de subir unas cuantas cuestas, es preferible tener una bici que tenga desarrollo suficiente, y saber usarlo, para poderlas subir con comodidad. Montar en bici te pone en forma, así que cierta asiduidad también es una manera de no dejarse impresionar tanto por los porcentajes de pendiente.


Tres. Recuerda siempre que después de una cuesta arriba viene una cuesta abajo.Eso ayuda a subir.

Es que hace calor.

Hoy podría ser el primer día que decides coger la bici para ir al trabajo, pero hace calor.

El calor puede ser lo que más quite las ganas de decidirte. Sin embargo se pasa mejor que si se va andando.

Durante todo lo que quede de post estaremos hablando de un calor bochornoso, ese que se comenta en los ascensores y con el que se suspira de alivio cuando entras en algún sitio con aire acondicionado.


Para ir al trabajo en bici bajo condiciones sofocantes lo primero es hidratarse: beber antes nunca está de más y después te va a apetecer. Si la distancia es larga, no está de más llevar botella.


Si no necesitas ir encorbatado o trajeada al trabajo no será necesario, aunque ser previsor puede significar llevar una camiseta de repuesto. Si trabajas con traje es mejor llegar con ropa cómoda y cambiarte allí. Hay baño en tu trabajo ¿no?


Lo que es menos común es que en el baño haya ducha, pero en caso de que hayas sudado un poco y no haya ducha puedes considerar llevar (o tener en el trabajo) un sobre con unas toallitas húmedas para bebé. Seguramente ya cuentas con un pequeño desodorante de emergencia en tu cajón o en tu taquilla, así que este consejo nos lo saltamos.


Sal un poco antes de casa. Para no sudar la mejor solución es tomártelo con calma, date tiempo: pasea. Evita el sol y pedalea bajo las sombras. Aprovecha las cuestas abajo para dejar de pedalear y disfrutar de un brisa que sólo sentirás sobre la bici. Ve bajando el ritmo al final, o cuando llegues puedes dar un par de vueltas tranquilamente, a veces cuando se para repentinamente es cuando uno rompe a sudar.


Si tu ciudad además de calor, tiene cuestas, una bicicleta con más piñones y platos de lo habitual ayudará.


Hay dos soluciones extra para no sudar. La cara, tener una bici eléctrica. La barata, estar en forma.


Otra cosa. La alforja en la bici (o la cesta) es la solución más cómoda para llevar la cadena, el portátil, la ropa, los libros, la comida... Además, si hace calor, llevar la mochila o una bandolera es incómodo y te hace sudar, que es lo que llevamos todo el post sin querer que pase.